Informe permanente de reapertura

Introducción

A la fecha, una serie de actividades económicas no cuentan con autorización para reactivar sus operaciones, lo que eventualmente puede traducirse en una serie  de costos económicos y sociales  que se ven representados en el detrimento del tejido empresarial en la ciudad y, por consiguiente, en la destrucción de empleo formal y el consecuente aumento de la informalidad.

Según datos provistos por la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia – CCMA, en el periodo 2019 – 2020 en la ciudad de Medellín habían registradas 106.957 empresas que dan forma a su tejido empresarial, caracterizado especialmente por tener una alta concentración de microempresas (87%) con activos promedio por 27 millones de pesos y con capacidad de emplear cerca de tres personas, lo que en agregado indica que que son responsables de generar aproximadamente el  30% del empleo de la ciudad.

A su vez, la gran empresa, sin sumar el 1% en términos de participación empresarial, aporta aproximadamente el 30% del empleo generado en Medellín, mientras que la pequeña y mediana empresa son responsables del 40% restante. 

En este orden de ideas, nuestro tejido empresarial parece frágil, toda vez que el 87% del universo de empresas de la ciudad posee activos que no superan los 30 millones de pesos, siendo altamente dependientes del flujo de caja diario y que normalmente son creadas como una alternativa de supervivencia más que motivados por una oportunidad que identifican en el mercado, acentuando con ello la probabilidad de incrementar los índices de mortalidad empresarial.

Sectores y empresas que no han sido autorizadas para reinicio de operaciones

El decreto 469 del 23 de marzo de 2020 permitió la apertura de 37.471 empresas formales del municipio de Medellín, y a partir de los decretos 593, 636 y 749 se posibilitó la de otras 51.427, sumando a la fecha 88.898 empresas con permiso gubernamental para reabrir su producción, sin embargo, a la fecha existen cerca de 70 actividades económicas que al parecer no ingresan de manera explícita dentro de las exenciones de cuarentena obligatoria, que están asociadas a los siguientes sectores económicos:

Teniendo en cuenta el total de empresas que se mencionó con anterioridad, a la fecha  existen  18.059 de ellas que faltan por retomar labores y que pueden encontrarse en riesgo de destrucción.

Según el cruce entre los datos de la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia y los permisos otorgados por el gobierno nacional, entre los sectores con mayor número de empresas que aún continúan cerradas, se encuentran Alojamiento y servicios de comida con un 47,34% (4.727), Actividades de servicios administrativos y de apoyo con el 80.21% de sus empresas, que corresponde a 3.616, y Actividades profesionales, científicas y técnicas con un 38,83% (3.332).

En el caso de la caracterización por tamaño, puede verse que de las 18.059 empresas registradas en la CMMA que faltan por reactivarse, 16.607 son microempresas, en tanto 80 de ellas corresponden a grandes empresas. Estas últimas de los sectores de Transporte y almacenamiento (5); Alojamiento y servicios de comida (1); Actividades profesionales, científicas y técnicas (34); Actividades de servicios administrativos y de apoyo (32); Actividades artísticas, de entretenimiento y recreación (7), y Otras actividades de servicios (1).

De igual manera, 76.276 microempresas han contado con el aval del gobierno colombiano para retomar sus actividades (43.242 entre los meses de abril y junio), mientras que en el caso de las medianas empresas, esto ha ocurrido con 2.540 de ellas.

Empleos generados por actividad económica no autorizada

¿Cuál es el riesgo asociado a la apertura de estos sectores?

Diversos estudios han llamado la atención sobre la necesidad de incluir los niveles de riesgo en el análisis que se hace en torno a una reapertura controlada de los diferentes sectores económicos, pues éste resulta ser una variable determinante a la hora de comprender, en términos de salud, lo que puede implicar la proximidad física y la exposición a enfermedades en contextos de trabajo. 

Para Alejandro Torres (2020), investigador y profesor asociado al Departamento de Economía de la Escuela de Economía y Finanzas de la Universidad EAFIT, deben considerarse tres tipos de riesgo en los protocolos de apertura, a saber, los riesgos en los hogares, en el transporte público y en el puesto de trabajo, pues tanto el manejo de las condiciones de higiene, como las posibilidades de aglomeración pueden resultar fundamentales en la elevación o disminución del número de contagios, relacionado con la reapertura económica. 

Con respecto a los riesgos en el trabajo, la definición de un riesgo idiosincrático que se fundamente en el cruce de dos variables, exposición a enfermedades infecciones que supone la realización de las tareas y proximidad física o cercanía en el desarrollo de la misma, permite estimar la conveniencia o no de aperturar ciertos sectores económicos considerando el peligro en materia de propagación de la COVID – 19 que ello puede representar.

La siguiente gráfica ilustra los sectores económicos que presentan mayor riesgo, al tiempo que permite evidenciar la importancia de cada uno de ellos en términos de generación de empleo en la ciudad y el área metropolitana.

Riesgo idiosincrático y empleo en en Medellín y el área metropolitana

Como puede observarse en la gráfica, el sector educativo es el que mayor riesgo presenta en términos de exposición a enfermedades y de proximidad física, seguido por las actividades de juegos de azar y apuestas. 

Con relación a la proximidad física puede verse que los servicios de comidas y bebidas representan un alto porcentaje, y puede ser susceptible a la generación de aglomeraciones, por lo que su reactivación requiere de protocolos estrictos y de especial seguimiento. En el caso de sectores como alojamiento, que ha sido uno de los principales afectados por la actual situación, se presenta una exposición cercana al 17% y una proximidad física de aproximadamente 59%, lo que lo convierte en un escenario de potencial riesgo, sin embargo, este sector es clave en para el empleo en la ciudad, puesto que generaba a 2019  aproximadamente el 13% del empleo total. 

Por otra parte, el actual porcentaje de ocupación establecido para el transporte público no debe superar el 35%, según decreto nacional, no obstante, dado el registro de contagios y sospechosos en la ciudad, es posible modelar una tasa de ocupación mayor que converse y sea flexible según el nivel de riesgo epidemiológico que existe en la ciudad, y procurar un acuerdo metropolitano para que los diferentes medios de transporte, llámense transporte público colectivo o sistema de transporte masivo, operen a la misma tasa y se eviten aglomeraciones externas de difícil control.